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sábado, 2 de abril de 2016

26.- PUDO SER ASÍ

1928 HUIDA 

¿Por qué Londres?
Según Benito Pérez Galdós desde 1824 se produce la gloriosa y fecunda emigración. En Londres se junta una gran cantidad de españoles que huyen de la represión de Fernando VII y que allí organizan "El Comité de Ayuda a los Emigrantes". El gobierno inglés ve con simpatía a los emigrados españoles y promueve ayudas para ellos, con lo que logran una importante organización que gestiona y ayuda a los que lo necesitan.
Nada extraño pues, que Losada encaminara sus pasos a esta ciudad, es posible, casi seguro, que tuviera allí conocidos y amigos. Él pertenecía al ejército junto con muchos otros que fueron perseguidos y seguramente, los que pudieron escapar de España, acabarían en Londres amparados por el citado Comité.
También en apoyo de nuestra teoría "que Losada inició su aprendizaje de relojero en Ponferrada", vemos que en Londres entra a trabajar en una relojería y no en otro negocio. Esto no fue al azar. Sus amigos del Comité de Ayuda a los Emigrantes y por que Losada así lo desea, le buscan ese trabajo, seguramente en un puesto ínfimo (limpieza de la tienda), pero lo que quería estaba conseguido, ahora ya demostraría él que conocía el oficio y con suerte alcanzaría un puesto como relojero.

PRIMEROS AÑOS EN LONDRES

Estamos en los primeros años de la década de 1830 -1840. Losada durante este tiempo progresa en su trabajo y logra ser oficial de relojería, cosa que no debió de resultarle fácil ya que a pesar e sus conocimientos existía la dificultad del idioma. Parece que con piezas de desecho logró construir algún reloj que dejo sorprendido a su jefe, que le fue encomendando faenas cada vez mas complejas y que al superarlas le cambió el puesto de limpiador de la tienda a oficial de relojería. Después de algunos años demostrando su valía, enferma el dueño de la tienda y se confía a Losada la dirección de la misma. 
Al fallecimiento del propietario, consecuencia de la enfermedad contraída, sigue al frente de la empresa  y en 1838 se casa con  la viuda, Hamilton Ana Sinclair, de 51 años, 10 más que él.


LA DÉCADA  1840 - 1850

Losada se labró un inmenso prestigio, apareciendo su nombre como constructor de relojes en las más acreditadas guías profesionales. En este tiempo su negocio ha crecido enormemente y produce relojes para toda Europa y especialmente para América Latina. Se ha ido trasladando en la ciudad de Londres de norte a sur: número 20 de Woburn Buildings en Tavistock Square (1841); Regent Street, 108 y Regent Street ,105, empazamiento, este último ya definitivo.






En esta época tuvo el respaldo de la más selecta clientela europea. En España Fernando VII ha muerto en 1833, ha sido proclamada Reina Isabel II con la regencia de la Reina viuda María Cristina. La Casa Real española le encargó varios trabajos: para Isabel II, un precioso reloj saboneta -modelo de reloj de bolsillo originario de Savona, Italia, con dos o tres tapas- en oro esmaltado en azul, y varios para el rey consorte Francisco de Asís y para algunas de las Infantas. El general Narváez, presidente del Consejo de Ministros, también poseyó uno de sus sabonetas.


DESPUES DE 1850

En estos años  su principal cliente fue la Marina española. No se olvide que los relojes son, ante todo, aparatos de precisión y en la época eran fundamentales para una correcta navegación. Un error de un segundo en un cronómetro naval suponía una desviación en la longitud geográfica, la que se refiere al ecuador, de 463 metros. Lo mismo, ocurría con los barómetros. En el siglo XVIII, los buques españoles, insuficientemente dotados de barómetros, no podían predecir las tormentas y esquivarlas, siendo ésta la causa de multitud de naufragios en el Caribe, lo que no les ocurría a los británicos.
De ahí que la Marina recurriera a Losada, uno de los mejores relojeros de la época y el único que era español, para que le proporcionara todo tipo de relojes. En el Observatorio Naval de San Fernando, en Cádiz, se guardan algunas de las piezas maestras de Losada, junto con el grueso de la documentación que ha sobrevivido sobre él, como contratos y cartas. También el Museo Naval de Madrid conserva valiosas obras suyas. Losada empezó a trabajar para la Marina en 1857, después de que ésta hubiera dejado de comprar sus cronómetros a French Hermanos de Londres y tras haberle ganado el ánimo designándole Relojero Cronometrista de la Marina Militar, en 1856. Una de las primeras obras para la Marina es el reloj astronómico, conocido como el n° 2.137 de su producción, que tardó ocho años en realizar. 
Fue, como el reloj de la Puerta del Sol, un regalo a su país.

Esta relación especial con la Marina se mantuvo durante años, en los que llegó a entregar unos 70 cronómetros, y en los cuales Losada fue perfeccionando sus obras e introduciendo nuevos hallazgos e invenciones, hasta que a raíz de una grave enfermedad, contraída en 1865, empezó a decaer su capacidad de trabajo, al mismo tiempo que lo hacían las necesidades de la Marina. El último encargo, un reloj de bolsillo, no procedía de la Marina, sino de los cuerpos de la Armada para regalárselo al almirante Casto Méndez Núñez por la batalla de El Callao. Este reloj es una de sus obras mas sobresalientes, y se guarda en el Museo Naval de Madrid. Es una saboneta con las tapas realizadas en piedra verde sanguínea, que lleva las iniciales de Casto Méndez Núñez en la tapa anterior, hechas con diamantes. En la tapa posterior, figuran dos anclas cruzadas y una corona real encima, formadas por diamantes y rubíes. El reloj posee una cadena de oro con adornos en piedra sanguínea con incrustaciones de diamantes y rubíes, con motivos de tipo naval, como una boya, una brújula y una trompeta de mando.

Losada muere en Londres el 6 de marzo de 1870. Había hecho testamento en Cádiz el 3 de abril de 1868.



miércoles, 13 de enero de 2016

13.- LO TENEMOS QUE CONSEGUIR

Petición que aparece publicada en el periódico digital ElCabreires.com

Una calle y una estatua para recordar al constructor del reloj de la Puerta del Sol

Con motivo del próximo 150 aniversario del reloj de la Puerta del Sol de Madrid, solicitamos a su alcaldesa Manuela Carmena una calle y una estatua conmemorativa que recuerde al constructor que donó el reloj a la ciudad, el maestro relojero leonés José Rodríguez Losada.

Estimada Sra. Alcaldesa:
Nada en Madrid recuerda hoy al constructor de la puerta del sol, el leonés José Rodríguez Losada, relojero español conocido por haber donado al Ayuntamiento de Madrid el Reloj de Gobernación que preside la Puerta del Sol de Madrid (1866). De la fama y tesón de este leonés hay diversos poemas realizados y dedicados por su gran amigo José Zorrilla.
Su obra comprende uno de los modelos de reloj en que se especializó, las sabonetas, que alcanzaron fama internacional y teniendo entre sus clientes a la reina de España Isabel II. Una de ellas fue entregada como regalo al Almirante Méndez Núñez tras la batalla de El Callao (actualmente en el Museo Naval de Madrid). Durante su periodo de máximo esplendor aceptó la formación de españoles en su taller londinense y también ejerció como relojero jefe del Observatorio de San Fernando.
Entre sus creaciones estuvieron muchos modelos de cronómetro marino, imprescindibles para el cálculo de la longitud geográfica durante la navegación, pero su más conocida creación y regalo fue el reloj de la puerta del sol. En 1863 José Rodríguez Losada, decidió reunirse con las autoridades municipales de la época y se ofreció a donar gratuitamente un nuevo reloj más preciso que substituyera al viejo e impreciso reloj de Gobernación. Tardó tres años en construirlo y finalmente, el 19 de noviembre de 1866, el nuevo reloj fue inaugurado por Isabel II con motivo de su cumpleaños. La bola que descendía a mediodía hacía sonar un timbre, y dicho sonajero de mediodía se mantuvo hasta los años treinta. En 1928 se desprendió una de las pesas que traspasó el piso hasta llegar al despacho principal del Gobernador. El nuevo reloj ha funcionado perfectamente y con suficiente precisión hasta la actualidad, dando las campanadas de Fin de año. Cada año desde su colocación, unos 28 segundos antes de las doce de la noche del 31 de diciembre, la bola del reloj baja para anunciar que el año está a punto de terminar; luego suenan los cuatro cuartos y después las 12 campanadas. Cada campanada tiene una cadencia de tres segundos.
Sin embargo, ni una estatua, ni una placa lleva el nombre del creador del reloj con el que los españoles terminan y comienzan el año. Por ello, los ciudadanos de la comarca leonesa de Cabrera y los  firmantes de esta petición, la Asociación Cultural El Eco de Cabrera que edita el periódico ElCabreires.com, solicitamos al Ayuntamiento de Madrid la designación de una calle y una estatua conmemorativa que permita recordar el nombre de este ilustre mecánico relojero, José Rodríguez Losada, el Relojero Losada.